viernes, 11 de noviembre de 2016

Una inocente vampira

Ser vampira era mucho más aburrido de lo que la Eleonor humana hubiera supuesto. En los libros las vampiresas siempre van con largos y elegantes vestidos y el sexo o las orgías llenas de sangre son la norma del día, o, en este caso, de la noche. Sin embargo, tras cien años chupando sangre, Eleonor solo tenía un vestido mínimamente aceptable, y, por si fuera poco, seguía siendo virgen. Claro que esto último cambió cuando conoció a B., pero no debemos adelantarnos a los hechos.
Eleonor nunca había destacado por la belleza, y, en contra de lo que dice Stephanie Meyer, cuando se volvió una chupasangre siguió sin destacar, quizá incluso menos. No puede favorecer a nadie tener la piel de un blanco tirando a gris, colmillos largos y algo torcidos y unas ojeras dignas de un adolescente con un videojuego nuevo.
 Si Eleonor tuviera que elegir lo peor de ser una vampiresa no serían las interminables reuniones de los VUCMI[1], terriblemente parecidas a las de los alcohólicos anónimos, ni el deseo irrefrenable de chupar los tampones de los baños públicos. No. Sería tener que soportar durante cien años ese tedio horrible y apático que la perseguía hiciera lo que hiciera. Un siglo de aburrimiento podía convertir en psicópata a cualquiera, aunque fueras un VUCMI. Pero Eleonor tenía un plan para escapar de el tedio de una vez por todas. Y sí, B. estaba implicado en él.
De modo que quizá ya sea hora de que os explique quién es B. y por qué esta inicial no para de aparecer en esta historia. B. y Eleonor se conocieron a través del blog del chico. Tras un siglo de anonimato, la  vampira no pudo evitar corregir todas las chorradas que el chico soltaba en su página: que los vampiros brillaban, que eran enemigos de los hombres lobo, que el sol no les molestaba (ya le gustaría a ella). Y para sacar al pobre chico de su error, Eleonor no tuvo reparos en presentarse en su casa. Allí descubrió dos cosas: que en realidad el chico no creía nada de eso sino que solo escribía fanfiction de Crepúsculo (por muy triste que suene) y que los fans de Bella asustados pueden ser terriblemente atractivos.
Eleonor no tardó en obsesionarse en esos ojos de cervatillo a punto ser cazado e hizo todo lo que pudo para conquistarlo. Su plan A fue adoptar la actitud del protagonista de los conocidos libros juveniles. Pero tuvo que cambiar rápidamente de estrategia: visitarlo noche tras noche sin decir nada y seguirlo en los sitios menos pensados para decirle "aléjate de mí, yo no soy buena para ti" no era, sin duda, el mejor plan. De modo que pasó a intentar hacerse amiga del chico, mientras este le intentaba hacer ver que la frase "no podemos hacer el amor, soy demasiado fuerte. Te haría daño" era increíblemente absurda ya que ella ni siquiera podía abrir una bolsa de patatas sin pedir ayuda y nadie había sugerido hacer el amor. Pero eso no tardó en cambiar: lentamente B. fue enamorándose de la chica rarita que le perseguía por todos lados y por suerte para todos, no hubo necesidad de pasar el plan C, cuyo contenido ignoro.
Lentamente, lo que había empezado siendo una historia de malentendidos y acoso, se fue convirtiendo en una casi perfecta historia de amor. Casi porque a Eleonor le daba miedo los VUCMI no vieran con buenos ojos su relación con B. (podían ser muy quisquillosos si querían). Por eso Eleonor decidió esconderse con B. en un viejo y abandonado restaurante de comida rápida del centro.
Por primera vez desde su muerte, Eleonor podía considerarse feliz: sus noches transcurrían en un sin fin de besos con un ligero sabor a sangre y de susurros de amor prohibido.  Pero esa felicidad no tardó en evaporarse tan rápido como había llegado, y con ella, las esperanzas que Eleonor tenía puestas en ese intento de historia de amor. El aburrimiento hizo, de nuevo, una entrada triunfal en la vida de la chica y, como siempre, parecía prometer no irse jamás. Toda la culpa era de B., quien harto de esconderse entre kétchups y freidoras, se pasaba el día de morros y deprimido. Las palabras de amor eran cosa del pasado e incluso era difícil que B. pronunciara algo más que un mal humorado monosílabo.
Eleonor, intentando escapar de ese mal humor con ojos y patas, empezó a ir al mayor número de reuniones de los VUCMI posible (donde había un par de vampiritos muy monos, como Filipo, el de los colmillos brillantes) y a frecuentar las bibliotecas y las aulas de las universidades, donde la vampira descubrió que B. no era el único chico con esos irresistibles ojitos de conejito a punto de ser descuartizado. De repente, la muerte en vida de Eleonor se volvió muchísimo más divertida. Le encantaba perseguir a esos chicos con cara de estar perdidos hasta que caían en sus redes, y, entonces, perderse en un único y apasionado beso con sabor a sangre.
Por primera vez, Eleonor descubrió que ser una vampira podía ser algo terriblemente genial. Le era imposible evitar reírse en las reuniones de los tristes de los VUCMI: aquellos hippies no sabían lo que se perdían.  En esos momentos Eleonor incluso se hubiera atrevido a decir que era feliz si no fuera por un pequeño detalle: el gruñón de B. El chico parecía sorprendentemente molesto de las continuas ausencias de su novia y reclamaba su atención.
Ahora que la vampiresa tenía un poco más de experiencia en el amor, se dio cuenta de que estaba harta de B. y de todo lo que se había perdido por su culpa: odiaba a ese chico obsesionado con Bella Swan  y sus ojos tristes que solo sabían expresar miedo y rencor. Y quizá por eso, en las contadas veces que se besaron, Eleonor no pudo evitar centrarse en la sangre y los mordiscos, y olvidarse de los besos y el amor. Hasta que finalmente B. (o lo que quedaba de B.) dejó de ser un problema.
La vampira, sin embargo, no se dio cuenta que eliminando a B. de su camino, estaba creándose un problema mucho más grande: los VUCMI no verían con buenos ojos todo lo que ella había hecho, y, pese a todos sus cuentos pacifistas, podían ser muy sádicos cuando se trataba de castigar a una vampira culpable.






[1] Vampiros Unidos Contra Morder Inocentes

miércoles, 9 de noviembre de 2016

De naranjas y locas del coño.

Sé que, probablemente, esta entrada no os suponga una sorpresa. Sé que, probablemente, hay cientos de analistas políticos de toda suerte de nacionalidades, tendencias políticas, sexos o edades que estén especulando sobre las consecuencias que van a tener las elecciones americanas en el panorama tanto nacional como internacional sabrán mucho más que yo al respecto: los hay llevándose las manos a la cabeza y los hay calculando a pasos de hormiga lo que puede suceder de aquí a seis meses, un año, dos, tres. Puede que incluso a la larga, cuando Trump sea otro nombre en el ya negro libro de los presidentes americanos —un libro curioso, en el que figuran desde actores a la Santa Trinidad de jefes de Gobierno que han sido asesinados de las formas más dispares en los últimos doscientos años—, quede olvidado como una etapa más de la Historia de ese país que hoy es la primera potencia económica de este pequeño planeta en el que vivimos. Pero, sin duda alguna, la campaña del odio y absolutamente chovinista de ese señor de pelo relativo y piel anaranjada va a tener unas consecuencias más que inmediatas en la cultura, la apariencia internacional de los Estados Unidos y, sobre todo, en las continuadas agresiones hacia las minorías del país que ha ido propugnando el candidato republicano desde que comenzó su campaña para las Primarias el pasado año.

Y es que Trump no es solo populismo conservador. La campaña de Hillary —con todos los errores que ha cometido, también sea dicho— llevaba por bandera la idea de que cualquier niña americana podría, antes o después en sus vidas, llegar a ser presidenta. El mensaje de Trump es absolutamente demoledor en este sentido: es un grito de esperanza para todos esos frat boys, protestantes y de clase media-alta, que convencen a una chica para que beba un poco más, solo porque lleva la falda demasiado corta. Esos frat boys henchidos que, con la victoria de Trump, han aprendido que un día pueden llegar a ser Presidentes de la primera potencia mundial aunque abusen sexualmente de chicas en su juventud, aunque reivindiquen políticas homófobas, misóginas, racistas y xenófobas ante una clamorosa multitud deseosa de cambio, aunque hasta los sectores más conservadores de su Partido se lleven las manos a la cabeza con sus declaraciones. Y, sobre todo, que un millonario sin ningún tipo de experiencia política puede hacer suyo un país entero. Ha quedado demostrado que si una mujer como Hillary Clinton, blanca y de más de treinta años de experiencia política, no ha conseguido llegar a la Presidencia del Gobierno, puede ser que ninguna llegue hacerlo jamás.

Esas mujeres americanas, pero que bien podríamos ser las españolas, las francesas, las turcas, las indias, las mexicanas o las japonesas. En cierto modo, todas salimos perdiendo de esta situación: igual que todos y cada uno de los miembros del colectivo LGTBQ+, extranjeros o personas de distintas razas de la blanca que vivan en Estados Unidos o tengan intención de hacerlo. Si Chomsky ya apuntaba en Requiem for an American Dream que este «sueño americano» que ha nutrido el imaginario americano a lo largo de los años no es sino una ilusión con la que han vivido los yanquis altivos de clase media durante los últimos cincuenta años, para todos estos colectivos este sueño se torna más bien en una pesadilla. La pesadilla de ser rechazados en entrevistas de trabajo, de no poder acceder a programas de becas, de ser víctimas de la exclusión social, de sufrir vejaciones en sitios tan arbitrarios como el metro, el autobús o el parque de su barrio. Esa es la América de Trump: una América hecha para ser el paraíso de cualquier WASP —White Anglo-Saxon Protestant, lo cual llega a picar más que una simple avispa— y en la que ejercer el miedo y la sumisión sobre el resto de la población.

Como mujer, tengo que decir que esta situación es, como poco, escandalizadora. No porque Estados Unidos no fuera un país inminentemente machista antes de que apareciera Trump —hay una media de 288.880 víctimas de abusos sexuales de doce años o más al año*—, ni siquiera por el hecho de haber dejado escapar la posibilidad de que una mujer dirigiera la primera potencia mundial: tiene más que ver con ese argumento que emplean aún algunos respecto al feminismo y las tesis reivindicadas por diversas mujeres, de esas a las que hay que admirar casi como madres, a lo largo de los años. Es esa pregunta tibia, casi condescendiente: ¿Y para qué eso del feminismo? A ti nadie te va a matar, tienes una casa y puedes estudiar, no te quejes.

No te quejes, que bastante estoy haciendo tolerando tu presencia en esta aula. No te quejes, que ya no te tratamos como un objeto sexual, al menos en apariencia. No te quejes, que tienes trabajo, aunque cobres menos que tus compañeros hombres en la gran parte de los casos. No te quejes, que si te acuestas con muchos eres una zorra y si no te acuestas con ninguno eres una estrecha. No te quejes, que por mucho que pidas, no vas a llegar a tomar decisiones de peso, ilusa, que eres una ilusa. Eso es lo que se empeñan en decir algunas voces —más de las que me gustaría reconocer—: se escudan en ese «no te quejes» para esconder un machismo latente y que sale a flor en cuanto las cosas se tensan mínimamente. Un machismo que se evidencia en insultos, en burlas, en gritos, o en vejaciones físicas en los casos más extremos. Lo mismo que ha reivindicado Donald Trump en diversas ocasiones: la más reciente que se conoce, al afirmar que él, llegado el caso, no tiene reparos en agarrar a una mujer de sus partes más íntimas y hacer lo que le plazca con ella.

Así, sin darnos cuenta, Trump está dando voz a todos estos machos enfurecidos que por fin —¡como si no hubieran tenido ocasiones a lo largo de la Historia!— han encontrado su voz de nuevo. Atrás quedan los reproches a las ideas «demasiado cercanas al comunismo» —citando a una reportera de Fox News; por supuesto, el canal que le ha hecho toda la campaña a Trump de forma gratuita— de Bernie Sanders, quien ahora «podría haber sido buen candidato» solo por el hecho de ser hombre. Atrás quedan las acusaciones de corrupta a Hillary, esos mails de lo que no se ha parado de hablar desde que se empezó a intuir que podría presentarse como candidata con el Partido Demócrata. Ahora estamos solos frente al peligro de cuatro años siendo los títeres de alguien como Donald Trump. 

Las consecuencias de todo esto las sabremos con el tiempo: solo cabe apuntar que, además de lo desolador del discurso del odio de su candidato, el Partido Republicano no se caracteriza por hacer buen uso del poder legislativo cuando lo obtiene. La última vez que obtuvieron los tres grandes órganos de Gobierno en unas elecciones —esto es, la Casa Blanca, la House of Representatives y el Senado— fue en 1928: lo que le siguió, como se dice, ya es Historia. Como decía Kennedy, "things do not happen, things are made to happen". Y en este caso, los estadounidenses han hecho que se desencadene un fenómeno político y social que quizás tan solo sea una mancha diminuta en la Historia de su país, pero que sin duda constituirá un antes y un después en la vida de toda mujer, persona de color, del colectivo LGTBQ+, o mínimamente progresista que haya pasado los últimos meses luchando por lo que en última instancia, hace tan solo unas horas, no han podido evitar.

Land of the free, home of the brave. ¿Pero por cuánto tiempo?


Gerda.

*Department of Justice, Office of Justice Programs, Bureau of Justice Statistics, National Crime Victimization Survey, 2010-2014 (2015).

domingo, 6 de noviembre de 2016

Las pesadillas de Alice I


Ya que nada más he publicado dos entradas yo sola, he decidido compensaros abriéndome un poco con vosotros y confesando mis mayores pesadillas. Y si, queridos amigos, esto será una serie. Pero no os preocupéis: solo habrá dos partes porque mira, soy especialita y tengo pocas fobias (además, por circunstancias personales, voy a tener que obviar una).

Vamos al tema:los que me conocéis (O habéis leído mi presentación) sabéis que todo lo paranormal me fascina – incluso obsesiona, diría yo-. Pensaréis que por donde estoy dirigiendo mi argumento, mis peores miedos están relacionados con eso, hechos paranormales y fantasmas... ¡PUES NO! Es más bien todo lo contrario: creo que tengo los miedos más mundanos que se podrían encontrar. Ahora os presentaré uno que marcó mi infancia y que tengo medio superado (creo que ha sido al darme cuenta de lo surrealista y absurdo que es). Madre mía, no se ni como presentarlo... ahí va: tengo (o tenía) un trauma enorme con el váter. Sí, el váter o el wc o como quieras llamarlo.
El pensamiento de tirar de la cadena y que empiece a subir el agua sin parar, acompañado de un sonido grave y fuerte, no poder pararlo, intentar salir corriendo pero no poder porque la puerta está trancada... nopuedonopuedonopuedo.
Se que esta fobia no tiene mucho sentido – incluso, haciendo una búsqueda por el señor google, he descubierto que la «fobia a la cadena del váter» es algo que solo comparto con los perros, pero creedme, cuando os explique dos posibles orígenes (uno creo que tiene más sentido que el otro) me entenderéis.

Como soy así de guay, empezaré por el génesis más reciente (quien dice reciente, dice hace diez u once años). El lugar del suceso, fue Cerdeña, concretamente en un restaurante de esos refinados y demasiado sofisticados a los que nunca me acostumbraré. Si no lo habéis adivinado, era un viaje familiar (un poco lógico, porque ¿qué haría una Alice de ocho años en una isla italiana y sola?). El caso es que estábamos comiendo y a la pequeña Alice le vino la necesidad de hacer un río, y ella acompañada por su madre, se dirigieron al también sofisticadísimo baño italiano. Porque si, era tan moderno como la comida: grifos con sensor, secadores con sensor, luces con sensor, ah y... váteres con sensor. Supongo que ya veis por dónde va la cosa, ¿no? La madre de Alice y Alice se fueron cada una a su respectivo váter. Hasta aquí todo bien, hasta que Alice... bueno, voy a dejar de hablar en tercera persona ya: me senté en el trono de porcelana. ¿Qué pasó? Que mi trasero de seis años no era suficientemente grande para el superficial y estricto sensor del váter y la cadena decidió ir funcionando continuamente. Pensad que en ese momento, ya había vivido el primer origen (que prefiero explicarlo al final): entonces, con esa primera experiencia sobre mis hombros, lo único que mi yo pequeña pudo hacer fue gritar y llorar (oh si, fui una niña bastante llorica) y lo único que pudo hacer mi madre fue venir corriendo, abrir la puerta de par en par y darme apoyo moral pues ella tampoco fue capaz de controlar la cadena del váter. Ahora lo pienso y me parece hilarante. Imaginaos ver ese espectáculo: una niña de ocho años sentada en un váter y llorando sin parar y su madre intentando ayudar desesperadamente. En ese momento lo pasé fatal. 
Total, que seguramente estuvimos más de 15 minutos allí encerradas – incluso mi padre, que seguía sentado y esperando en la mesa, con los tiramisús y los cafés se acabó preocupando.

Bueno, y este es el primer trauma. ¿un poco light, verdad? Pues esperad a el segundo. Este se remonta a dos años atrás del anterior, por lo tanto, tenía unos seis años. Ya dije en mi presentación que era una cinéfila: y eso no me viene gratuitamente, ya que desde muy pequeña, en mi casa hemos tenido la costumbre de hacer maratones de películas en los fines de semana. Y desde pequeña he sido capaz de ver la mayoría de géneros: incluso el terror, horror, etc. ya me fascinaban entonces y los veía sin ningún problema.Hasta que llegó LA PELÍCULA. 
¿conocéis el cazador de sueños*? Pues ese, es el gran origen de mi trauma con los váteres. Os haré una breve sinopsis de lo que recuerdo (puede que no sea exacto y que haya modificado ((exagerado)) algo:
Un grupo de amigos deciden irse de vacaciones a una cabaña abandonada en medio del bosque, en temporada de nieves, tras la muerte de uno de ellos. Síp, toman la sabia decisión de ir a ese lugar. Vamos, no hay que ser muy tonto para ver que algo malo puede pasar, pero bueno. Cuando llegan, ven que todos los animales – y cuando digo todos es TODOS – huyen de alguna cosa, hacia la misma dirección (¿no hay otra razón para salir pitando de allí?). Obviando lo que han presenciado, el grupo de amigos se divide: unos se van por ahí de excursión (o a hacer muñecos de nieve, yo que se) y los otros se quedan en la cabaña. Bueno, pues cada grupo se encuentra una persona: los que están en la cabaña un hombre y los otros una anciana mujer. Todo normal hasta que el hombre se quita la chaqueta y ven que este tiene una barriga que no es normal, es enorme, y lo mismo pasa con la ancianita (pero los inteligentísimos personajes deducen que se trata de un embarazo).
Y aquí es cuando llega la escena que me marcó de por vida: el señor barrindongo va al baño. Y tras producir una serie de ruidos antinaturales, horrorosos y de dolor, a los protagonistas se le ocurre mirar si está bien. Uno de ellos abre la puerta y... bueno, mejor os dejo aquí la escena porque es inexplicable. Os aconsejo que no lo miréis si sois sensibles a estas cosas.
Y hasta aquí llego porque es lo que fui capaz de ver. Bueno, logré ver un poco a Morgan Freeman pero no lo suficiente para que me convenciera de seguir viendo la película. Nunca la he podido acabar: incluso, hace unos años, cuando era más mayor me aventuré a verla con una amiga y la tuve que dejar casi en el mismo punto porque es too much for my body. 
Quisiera remarcar esa fantástica escena del baño (que no he conseguido encontrar, pero que en la película sale unos minutos antes de la escena que he enlazado). Pues esa escena, es la que hizo que la pequeña Alice tuviera que ir al baño acompañada – o si iba sola hacer sus necesidades con la puerta abierta – durante unos cuantos meses. Porque en esa escena, se ve como la atrocidad esa sale del trasero del hombre - y si sale por allí, os puedo asegurar que por el mismo sitio que sale, es por el mismo sitio que ha entrado (y no digo más que me da algo).
Y ese es – creo yo – el origen de mi gran pesadilla con los váteres. 

Debo confesar, tras haber dicho todo esto, que me han entrado ganas de volverla a ver – después haberme prometido no hacerme pasar por este mal trago (otra vez) – pero es que he descubierto (ignorante de mi) que está basada en un libro de Stephen King, y además, la trama ya me parece atractiva.
¿Lo haré? Lo sabréis en las próximas entradas.


*Os dejo aquí los enlaces de la sinopsis oficial y el trailer (V.O. claro está).


Hasta aquí la primera parte de las pesadillas de Alice. ¡Nos vemos en la próxima entrada!

Hala, adiós.




(ojalá fuera este el bichito)

- Alice.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Me da igual, yo me disfrazo como me da la gana

Heya!
Ya he vuelto. Como sabréis, la noche del lunes fue Halloween. Todo bien, mi ciudad estaba llena de gente disfrazada, todos reían, o gritaban del miedo, pero lo importante es que se lo pasaban bien.
Hasta aquí bien, hasta que volvieron a aparecer imágenes estúpidas de "esto no te lo puedes poner si no eres x actriz" . Y chistes con todo menos  humor, en los que básicamente se decidía quien se podía disfrazar sexy, y quien no. OBVIAMENTE las gordas no podemos. ¿Qué es eso de ir marcando michelines, de enseñar carne, y de sentirnos sexys? ¡Ni se os ocurra!--> Ni caso.
Este año se ha puesto muy de moda disfrzarse de Harley Quinn*, y ya empezamos con lxs pesadxs de turno con qué solo las chicAs que tengan el mismo cuerpo que la actriz, pueden disfrazarse del personaje. Pues NO, no me(nos) da la gana, o sea:
Primero: ¿quienes sois vosotrxs para decidir nada sobre nuestro cuerpo?
Segundo: Repito--> NUESTRO cuerpo


Ya tenemos bastante con la presión estética que sufrimos a diairo, como para que vengan a molestarnos este tipo de gente*añada insulto*

Yo ya tenía claro que iba a tratar este tema en el blog, y  justo ayer mientras estaba twitteando, encontré une chique que publicó un fragmento de un vídeo del famoso youtuber Dalas Review, pidiendo que lo reportásemos. Yo ya me esperaba cualquier cosa, siendo él*. En el vídeo básicamente se dedicaba a mofarse del físico de personas(como en la mayoría de sus videos) disfrazadas. Imaginaos el panorama: se reía sobretodo de gordxs*, durante no sé cuantos minutos. Y si no es por gordxs, es de cualquier otro rasgo físico que a él no le gusta(claro, como él es hijo de Venus)
El vídeo en cuestión:
A mí lo que me preocupa, es que lxs seguidorxs de éste "señor", y  de otras páginas de humor (negro) famosas, sean todavía muy jóvenes. Suelen ser adolescentes, que los suelen considerar  ídolxs. Ya suficiente tenemos con el bullying que hay en las escuelas, como para que estos youtubers,( u otrxs) dén este ejemplo a la audiencia. Modelos que enseñan a  despreciar  los demás sin sentimiento de culpa alguno.
Y bueno, no voy a excluir lxs seguidorxs que se sienten identificadxs con lxs sujetos que Dalas critica en sus videos. ¿No habrá pensado en sus fans gordxs? A claro, va a ser tan hipócrita de abrazarlos en su firma de libro como si nada, siempre con una sonrisa(tan falsa como él)  Y siempre va a poder desgastar la excusa que todxs los """humoristas""" usan:
"solo es humor, no pretendo ofender a nadie, y si te das por aludidx, es culpa tuya"
 ¡¡Bravo!!, señorxs, si hicieran un video metiéndose con vosotrxs directamente, como haceis, no os sacará ni una sonrisa. Ojalá algúnx fan os dé una lección. Sí, sí, humor, pero, ¿es que no piensan en que su contenido es accesible a todo el mundo?  Siempre van dando mensajes de ánimo, y hacen videos en contra el acoso escolar. Pero no piensan en que sus otros videos, los ofensivos, que los pueden ver adolescentes con poca autoestima y grandes complejos. ¿Y si a ellxs les hacen bullying por tener, simplemente, un cuepro gordo? ¿Y si son excluidos del grupo de clase por no ser agrciados según sus compañerxs? Esto es igual ¿verdad? Sois egoístas, que buscan la risa fácil, no os importa a quién pisais por el camino, si son seres inocentes y vulnerables. Os importa hacer reír a las masas, que se les suele convener con chistes machistas, racistas, gordófobos(y un largo etc), pero que más da, vuestros intereses (no diré cuales) son prioritarios.
Hay personas allá fuera de vuestras pantallas y vuestro mundo, luchando día a día en contra sus opresores, gente que intenta seguir adelante con su vida, y vosotrxs: qué más da. Sí, sí que da, sí, luego hay adolescentes con problema alimenticios graves, personas con la autoestima por los suelos, y vosotrxs, no ayudáis en NADA, todo lo contrario.
Algunxs creerán que he exagerado, queridxs, no he exagerado, lo que pasa es que solemos mirar solamente nuestro ombligo, ignorando todos lxs demás sufrientes.
Y volviendo al tema de gordofobia y Halloween: no hay ninguna norma escrita válida para que lxs gordxs no podamos disfrezarnos de los que no salga, tenemos cuerpo, pues, podemos hacerlo, y sino os parece, a bailar sardanas. Lo de "si no te gusta lo que ves, no mires" es algo tan lógico, pero siempre debemos estar  repitiendolo, a ver si lo aplicais ya. Todo el mundo debería vestirse como quiere, sin sentirse "ridiculo" o feo, y tener miedo de salir a la calle, por si se burlan del individuo. Esto no avanza, siglo XXI y seguimos haciendo lo mismo que hace años y años. Dejad ya de molestar, y sed felices sin la necesidad de meteros con lxs demás para sentiros mejor vosotros mismos.
Queridxs lectorxs, no dejéis que nadie, absolutamente nadie, os haga sentir mal con vuestro cuerpo, solo tenéis uno, y tenéis que quererlo como un bien preciado.




PD: he puesto en google "harley quinn disfraz gorda" y con esperanza de encontrarme chicas sexys disfrazadas, me sale "los peores disfraces del 2016" anda a tomar viento.

Me encanta este video <3 https://youtu.be/nGfhRfkGjxE



-Gregordi(Gregoria)

*Cómic que ni he leído y película que ni he visto

*Según este sujeto, el patriarcado no existe porque no lo vemos, que somos feminazis lloricas. Y que Donald Trump no es comparable a Hitler, de hecho, no es racista. Y un largo etcétera.
*Empleo el término gordx porque básicamente: no es un insulto, sino un adjetivo califacitvo.

sábado, 29 de octubre de 2016

20 cosas de estudiantes

¡¡Buenísimos días de sábado-puente!!
Hoy voy a hacer una lista de las situaciones que solemos vivir lxs estudiantes, o al menos, mi experiencia:
1. "
Este curso me lo voy a tomar más en serio, y empezaré a estudiar desde el primer día"

Pista: No. Sigues estudiando en el día antes del examen
2.Cada día  prometes  acostarte temprano, para que no te cueste madrugar al día siguiente, pero nunca sabes como,  
te acabas distrayendo con cualquier tontería y te vas a las 2a.m ... Y claro, al día siguiente  andas como un muerto viviente.
Me grabaron yendo a clase el pasado lunes jeje.

3. Cuando al fin decides irte a la cama... ¡MIERDA, EL EXAMEN ES MAÑANA!



3. ¿Qué que es lo primero que pensamos al despertarnos? Muy fácil, no, no es "va a ser un gran día", es: " ¿y si me quedo en la cama? con lo a gustito que se está..."
4.Día de examen: llevas 24 horas sin contacto humano, a penas has dormido, solo has estado  repasando los apuntes sin parar. Aun así, cuando al fin tenes la hoja del examen delante, te quedas en blanco, ¿Homero? ¿Y ese quien éh? ¿El de los Simpson?
5.Se termina la prueba, y ya sabes qué es lo siguiente: la maldita  pregunta, que tus amigos harán hasta el fin de tus días "¿Cómo te ha ido?" y es lo que menos te apetece responder, y en mi caso la respuesta siempre es  " Pues no sé, no sé nada"( mientras huyo disimuladamente)



6.El hambre. No importa que hayas desayunado fuerte x3, siempre que entres por la puerta de esa clase maldita, morirás de hambre(literalmente)

7.Llevas una hora y 55 minutos de clase, lx profesorx habla muy rápido de temas que desconoces, y no te enteras de nada, en realidad, solo oyes rugir tu estómago de hambre. Por suerte, solo faltan 5 minutos. 
POR FIN, YA ES HORA




 Oh, wait, ¿por qué lx profesorx sigue dando clase?


8. Eso de que te levantas a las 5 de la mañana porque vives en Wisconsin, y debes ir en transporte público porque la Universidad te pilla un poco lejos. Y cuando al fin llegas, muertx de sueño, ves un   cartel  en el   que   pone:    "Lx profesorx no ha podido asistir" Y te quedas tal que así:




¿Podrías haber avisado por correo o algo, no? ¡Mardisión pa ti!


9.Lx tipicx profesorx que siempre pregunta  a alumnxs concretxs , y tu intentas evitar  el contacto visual para que no te pregunte nada.

10.Lx tipicx alumnx que sieeeeeeeeeempre interrumpe la(s) clase(s) 
.Hay dos tipos: lxs que quieren demostrar ser eruditos, pero que en realidad na de ná. Y lxs que hacen preguntas estúpidas. (Puede haber un 2 en 1, tristemente) Lx profesorx puede estarse 50 minutos tranquilamente, respondiendo al sujeto en cuestión.


11. Lx profesorx guapx: te da igual si sus clases son aburridas, al menos te alegra las vistas. (A veces son shipeados con otrxs profesorxs)
12.En las clases nunca puede haber un clima estable: en verano eso parece la Antártida, y en invierno lo que más te apetece es quedarte en bolas ante tal bochorno. Como cuando eramos más peques y salíamos todxs con  los mofletes rosas. (Para mí eso era el puro infierno)

13.Los trabajos en grupo, los más odiados. La gente prefiere trabajar individualmente, porque siempre hay lx que no hace nada, lx que no se entera y lx que lo hace todo. Además del ghvip que esto puede desencadenar (sin sexo(o sí), pero sí mucho mal rollo)
14. En este punto puedes ser lx interesado, o el que sufre:
-Hola, no vine a clase porque, bf que palo tix, ¿me dejas los apuntes?
-Me estás diciendo... que llevo dos horas escribiendo sin descanso, como unx posesx, que se me ha torcido la muñeca, que me he aguantado las ganas de salir corriendo a saquear un badulaque del hambre, que no me he dormido por milagro, ¿PARA QUE TE DEJE FINALMENTE LOS APUNTES, POR QUE NO TE SALÍA DE LOS GENITALES VENIR? *recita hechizos en lengua extraña*
15.¿Sois de los que tienen crush en clase, o más bien creen que no hay nadie que valga la pena?
16. Profesorxs, hay de todo tipo, lxs que corrigen a la velocidad de la luz, y lxs que tardan 2 siglos para corregir una redacción. Y claro, lxs alumnxs así(veáse el gif), cada día de nuestra vida, hasta que al fin, se digne a colgar los resultados.

Esta, soy yo, el resumen de mi(s) curso(s)



17. Yo ya no sé dónde meter tantos libros, mi mochila está a petar, y parezco una tortuga. ¿No soy la única, verdad?



18. ¿Recordáis lo mal que lo pasábamos en la course navette? Pues imaginad el infierno que vivíamos  lxs torpes a lo largo de todo el curso de educación física.
19. Desde aquí, mandamos todo nuestro apoyo a todxs aquellxs estudiantes de humanidades, que sufren bullying por parte de lxs estudiantes de ciencias puras,y de la vecina del quinto, " q éh la literatura eza,etsudia algo de provecho, médico o algo"


20.  Despídete de la vida social en el último día de la pre-vuelta a clases.

     .

     Y  hasta aquí mi fabulosa aportación. No os enfadéis conmigo por haber puesto 56 mil gifs, es que... me encantan :3. ¡¡ A la próxima, mozuelxs!! ¡¡Pasadlo bien en Halloween y en la Castanyada!!




-Gregoria


miércoles, 26 de octubre de 2016

[339] - Metafísica del ser: Pessoa y el Desasosiego

Saber ser supersticioso es una de las artes que, llevadas a su más alto grado, marcan al hombre superior       -  [340] Desasosiego

Como dije en mi presentación soy lo que se podría decir un fan de Pessoa. El desasosiego se caracteriza por ser la reflexión de un hombre que tiene una capacidad nula de empatía. Con ello Pessoa bajo la piel de Bernardo Soares expone algo así como un magnánimo manual de todas las reflexiones acerca de todos los campos de la filosofía con el objetivo de encontrar lo más hondo del yo. Es un libro que no es un libro, sino un conjunto inmenso de aforismos demoledores que muestran la realidad del mundo. Y me gustaría empezar tranquilo con un interesante aforismo que es el [339] donde Soares expone su visión ontológica para desgranar de la antropología marcada por la Iglesia, Rosseau o Carlyle hasta la duda epistemológica como base del ser metafísico. 

Un aspecto fascinante en el estilo de Soares es su cuerpo narrativo; expone primero la idea preconcebida en un entorno más o menos normativo. En esta reflexión comienza con un "muchos han definido al hombre y en general lo han definido comparándolo con animales". Claro, nosotros percibimos en una primera lectura, un método introductorio sobre lo que hablará. Un punto de vista que conocemos o que creemos conocer, algo así como una apelación hacia lo que tratará. * 
* En esta primera parte, cabe decir que expone las ideas principales de cómo se ha concebido al hombre desde un punto de vista más o menos moderno. Un "El hombre es un animal..." o con un adjetivo añadido que lo distinga de un mero animal "El hombre es un animal que..." y se añade lo que sea. Rosseau añade que es un "animal enfermo" o la Iglesia quien dice que "El hombre es un ser racional"  o incluso la aplicación de la acción básica del hombre como dice Carlyle "El hombre es un animal que usa herramientas". Esta es la primera exposición que hace Soares acerca de la idea que existe en ese convenio social, una idea que no es una influencia, pero que si se halla en una época (entendemos que una época previa o contemporánea a Pessoa). Sin embargo, he aquí una segunda premisa del cuerpo narrativo que usa Soares. 
No desmiente, cierto, no obstante desmonta toda la teoría existente con un sutil "Pero estas definiciones y otras de igual cariz son imperfectas y laterales". Y es que la genialidad de Soares está aquí.  En un acto de sutilidad impresionante, acaba de desmontar la cosmovisión del ser humano como un "animal que..." y acaba de dejar un vacío en nosotros. ¿Qué somos si no somos animales que...? Esto es un aspecto que repite muchas veces a lo largo del Desasosiego. Lo hace con la gramática, con la naturaleza, con el concepto de Destino e incluso con el concepto de identidad y de sueño. 
¿Cuál es la razón de que todas las teorías propuestas sean laterales e imperfectas? Pues que las vidas humanas transcurren en la misma íntima inconsciencia que la de los animales. Esto es Soares. Esto es Pessoa. Reducir todo a una demolición absoluta de lo conocido. Claro, esa es la frase demoledora. Cuando nos ha "despertado de un puñetazo en el cráneo y nos ha dado un hachazo que ha roto nuestro mar de hielo que llevamos dentro", como diría Kafka, es cuando con toda su delicadeza literaria prosigue con explicar que hay desde afuera unas leyes profundas que al igual que rigen los instintos de los animales, rigen también la inteligencia del hombre.  Así pues, la inteligencia del ser humano no es más que un instinto en formación. Hale, acaba de romper la superioridad del ser humano. Todos los tratados sobre el hombre que se realizaron en el siglo XIX quedan desmontados en tres frases. 

"la inteligencia del ser humano no es más que un instinto en formación" concluye la primera parte de la estructura del marco narrativo. El hecho de que la inteligencia sea un instinto en formación implica que el instinto es superior - un estamento que al que aún no hemos llegado, o hemos perdido -, tan inconsciente como todo instinto, menos perfecto por el hecho de no haber sido aún formado. 
El siglo XX se caracteriza porque el hombre cree tener las armas para llegar a lo más hondo del yo. Soares y Pessoa tienen ese objetivo al igual que la mayoría de escritores de esa vanguardia nacida por el nuevo descubrimiento del psicoanálisis. ¿Qué es lo que dice Pessoa que tiene dentro? Tiene un teatro. Un teatro al que asiste durante toda su vida, donde cada vez hay diferentes actores que incluso interactúan con él, se enfadan y discuten, van y vienen. Pessoa actúa en sí mismo como un espectador suyo. El problema es que cuando se van los actores, cuando ve de cerca a esos actores que van actuando en su teatro que es su alma, encuentra un vacío. Probablemente sea con los estudios de Freud, Lacan, Heidegger o Ricoeur donde el hombre tiene la posibilidad de encontrar algo en lo más hondo de nuestro yo. Acabar esa inteligencia. ¿Qué le falta a esa inteligencia del ser humano? Le falta ser ser humano. Ha sido una transformación tan bestia que ha perdido el ser y ahora es una máquina, un éxtasis, una inspiración de la victoria del mundo mecánico. Probablemente, Soares se referiría a un marco temporal más amplio, pero creo que encuentro un ejemplo claro de esa "des-humanización" que hace que la inteligencia del ser humano no llegue a ser formada y es la culminación de la metrópolis. La metrópolis es el triunfo absoluto de la técnica. La naturaleza ha sido extinguida en las ciudades. [sic.] En la segunda mitad del s. XIX se produce un éxodo del pueblo rural hacia la gran ciudad. Esto causa en la población, en el ser humano, una alienación con la naturaleza. ** Ésta separación con la naturaleza es la que expone en primera instancia Baudelaire en sus Flores del Mal y realmente ya es el romántico quien se da cuenta de que la naturaleza ya no le pertenece. ¿Se refiere pues a eso, Soares? 
Creo que se refiere a un proceso que no viene a raíz de que nosotros lo hemos eliminado, sino de que no nos ha sido dado. ¿qué pasa, no obstante? Que Soares no se quiere quedar en lo que todos han podido llegar. 
El siglo de la ciencia también se caracterizó por "la clasificación". Realmente en dos párrafos, Pessoa ha desmontado que la definición del ser humano es errónea por ser imperfecta e imparcial, pero es que solo era una pequeña introducción para poder plantearse su verdadera pregunta: ¿Por qué no siendo fácil encontrar palabras con que verdaderamente definir al hombre como distinto de los animales, es fácil encontrar la manera de diferenciar al hombre superior del hombre inferior? Ya hemos llegado a lo que quiere Soares. 


"Que mucho más lejos está el hombre superior (un Kant, un Goethe,...) del hombre vulgar, que el hombre vulgar del mono." Soares remite a este fragmento que leyó de Haeckel, biólogo de finales del XIX principio del XX, como que nunca he olvidado esta frase porque es verdadera. Hace una interesante reflexión acerca de esta verdad: 

   "Entre el labrador de Loures y yo, que no soy nada en la jerarquía de los pensantes, hay, sin duda, mucha mayor distancia que entre ese labrador y ya no digo un mono, sino un perro o un gato. Ninguno de nosotros, desde el gato hasta mí, dirige la vida que le ha sido impuesta ni el destino que le ha sido dado. Todos somos igualmente venidos de no sé qué, sombras de gestualizaciones ejecutadas por otro, efectos encarnados, consecuencias que sienten. Pero entre el labrador y yo, hay una diferencia de calidad, proveniente de la existencia en mí del pensamiento abstracto y de la emoción desinteresada; entre él y el gato no hay, en espíritu, más que una pequeña diferencia de grado." 

Es interesante, no? Es decir, entre él y el resto no existe diferencia alguna porque realmente no hay diferencia desde afuera, como mencionaba en el anterior fragmento. Sin embargo, hay una diferencia de calidad. ¿Y cuál es esa calidad? Es una calidad que proviene de la existencia en él del pensamiento abstracto  y de la emoción. Es algo que he observado y realmente es de esas cosas que (cito de nuevo a kafka) rompen con un hacha el mar de hielo que hay en nosotros. Nos está diciendo que el pensamiento abstracto y la emoción son los distintivos de calidad... ¿Qué ha pasado aquí? 
Precisamente es una de las cosas que cambia el modo de ver el mundo, tu cosmovisión, tras leer a Pessoa; el mundo es triste y eres consciente de que es triste. Es algo que almenos he notado en mí y es el cambio que pasa entre ver a alguien y ver a alguien triste.Es un momento de... inspiración, como dice Platón. El concepto de calidad, esa diferencia entre el hombre superior y el hombre inferior es el hecho de sentir. 
Menciona seguidamente, que "el hombre superior difiere del inferior por la simple cualidad de la ironía".

Hemos entrado en un terreno de la retórica de un modo muy sutil. La cualidad de la ironía ... La ironía, para Soares, es el primer indicio de que la inconsciencia se ha vuelto consciente. Hay dos estadios dentro de la ironía marcados por:
      - Sócrates: "Solo sé que no sé nada"
      - Sánches: "No sé si sé nada" 
Ah amigo! Hemos llegado a un punto donde ambos dudan y esa duda es el matiz de cualidad irónica. No obstante, ¿Qué pasa? Pues que el primero, Sócrates, llega a ese punto donde dudamos de nosotros mismos dogmáticamente y es que todo hombre superior llega hasta ese punto. 
El segundo llega a aquel punto en que dudamos de nosotros mismos como de nuestra duda y es que aquí, a este punto, muy pocos hombre han llegado en la corta extensión, tan larga ya en el tiempo, de la humanidad, en que hemos visto el sol y la noche en la múltiple superficie de la tierra. 

Y así es como acaba la penúltima parte de su aforismo. Como he mencionado al principio de éste estudio, resulta increíble la estructura narrativa que usa en el aforismo y es que está tan bien hecha que parece (y tal vez sea) algo efímero, espontáneo, como una simple reflexión. Pero realmente se puede ver ese matiz depurado. Cómo acaba ese puñetazo en el cráneo, con un estilo puramente romántico. La cualidad de la ironía es algo que está en todos los hombres superiores, según Soares, pero hay dentro de esos hombres superiores, hombres que han dudado no solo de sí mismos sino también de su duda. Es un sistema que realmente es impresionante. Descartes hace una "revolución racional" ***sobre ese famoso cógito ergo sum. 
Pienso luego existo. Claro, en primera instancia nos hemos de preguntar qué es pensar y luego nos hemos de preguntar si el acto de pensar es el motor de nuestra existencia. Suponemos - lo dice en sus métodos - que ese pensar implique una cuestión de duda. Dudo luego existo. Si nosotros dudamos de aquello empírico y aquello racional, dudamos de todo y al dudar de todo tal vez somos solo duda, pero siempre existiremos como duda. Pessoa sin embargo puede hacer una inversión (y es que muchas veces lo he leído, sobre todo con los conceptos del sueño) que implique que la duda de nuestra existencia llegue a ser la duda de la duda misma y realmente dudar de la duda de nuestra existencia, sea realmente no existir porque dudamos de nuestra duda. Parece un poco ilógico, pero realmente es esa la base de su desasosiego. Todos encuentran una respuesta más o menos perfecta sobre sus cuestiones, pero Pessoa no encuentra respuesta alguna y es que las respuestas que le han dado no le han servido. Cuando habló del sueño y de que solamente un soñador vive, se auto-cuestiona ya que reflexiona y llega a la conclusión de que el soñador vive porque luego despierta. Es como que todas las cosas que plantea no las soluciona y no porque no pueda sino porque no hay solución. No hay solución a la vida pero sin embargo vivimos y si morimos se convertiria la vida en nuestro deseo. Hay uno de sus pasajes, no recuerdo ahora el número, donde dice algo así como 
"Si yo deseo irme a una montaña, a uno de estos desfiladeros románticos de Escocia o a la playa tranquila y escondida, seguramente no me encuentre mejor. Porque cuando llegue ahí, seguramente me sentiré falto de mi humo, mi ciudad, mi asfalto y volvería a sentirme mal, pese a estar en esos lugares con los que tanto deseo estando aquí. En definitiva, la enfermedad no es lo que me rodea y por ello debo cambiar de aire, sino que yo mismo me produzco un veneno que me mata y vaya a donde vaya, será ese veneno y no el aire exterior, lo que me haga sentir mal".
Para mí, esto es demoledor. Siento como que Soares hace en su Desasosiego lo que hace es algo así como lo que hace Blas de Otero en su Biotz-Begietan****, es decir, mediante la explicación y la reflexión de su vida, reflexiona acerca de la vida de España. Aquí en el Desasosiego Pessoa, mediante la demolición de sí mismo, es como que demuele a todo aquel que lo lee. No sé si los comparatistas me matarán, pero siento como que Pessoa al escribir de sí mismo, hace que sienta que me leo a mi mismo. Que el escritor que escribe sobre el escritor, hace que el autor se sienta escritor de su obra. 
Esa es la pura grandeza de Pessoa. 

Aquí llega la última parte de esa estructura narrativa de la que hablaba: La conclusión de Soares. Ya hemos desmontado la antropología teórica y ya hemos desmontado los estudios de las especies humanas. Hemos desmontado a la Humanidad como humanidad. Ahora queda la última parte que es desmontarnos a nosotros mismos. 

"Desconocerse conscientemente es el camino. Desconocerse concienzudamente es la cruzada activa de la ironía. No conozco cosa mayor ni más propia del hombre que es de verdad grande que el análisis paciente y expresivo de los modos de conocernos, el registro consciente de la inconsciencia de nuestras consciencias, la metafísica de las sombras autónomas, la poesía del crepúsculo de la desilusión." 

Si has llegado hasta aquí y aún no has visto la grandeza casi divina de la obra de Fernando Pessoa, recomiendo o que lo releas o que leas otras páginas que hablen de Pessoa (tal vez me exprese demasiado mal y te aburra, por eso lo digo, no suelo hacer estos análisis tan puntillosos por escrito así que probablemente haya cosas que son innecesarias y otras cosas que falten, pero este hombre ES demasiado grande como para no dedicarle un tiempo de vida a conocerle). 

¿Por qué menciona esto? Porque siempre hay algo que nos engaña, algún análisis que nos embota la verdad, por falsa que sea, que siempre nos queda más allá de la esquina. Y esto cansa más que la vida y eso que la vida cansa, más que el conocimiento y la meditación sobre ella, que nunca dejan de cansar. Acaba con una imagen extracorpórea donde llega a lo más alto y solo ve la Luna, alumbrando todo, y todo son sombras revueltas, incoherencias de lo visible. No hay brisa. 
Una imagen interesante en el mundo pessoano es la figura de la luna. La luna probablemente sea ese estado mental donde nosotros hacemos una contemplación kantiana. Menciona en su poema bajo la piel de Ricardo Reis, esta vez, la figura de la Luna como la que "brilla toda, alumbrando cada lago en el que vive"*****. Claro, es como una experiencia que algunos la estudian bajo el nombre de experiencia extracorpórea o experiencia astral y es que realmente, la Luna es como el espejo del alma. La Luna es allá donde a Bernardo le da "Náuseas de pensamiento abstracto", es donde el hombre deja de ser hombre para ser algo más. La luna es aquel lugar que sirve de escondrijo, algo así como un seno de la contemplación. Mediante la contemplación de la luna, nos contemplamos a nosotros mismos, nos creamos. Y es que acaba, como todo lo que acaba, con una demoledora y brutal frase final que dice: 

" Ignoro como ignoran estos tejados. Me he equivocado como la Naturaleza entera". 

Y vuelvo a decir que esto, ésto es Pessoa. Tras la deconstrucción de toda la teoría del ser, la antropología, la ontología y su metafísica, tras todo lo que ha hecho para descubrir lo que realmente es, ¿qué hay? No hay nada. 
Es lo que he ido mostrando arriba sutilmente, lo que descubre Pessoa bajo la piel de Soares es que en lo más hondo de nuestro yo hay un vacío, un vacío como el que hay entre un electrón y el núcleo de un átomo y es que ese vacío es el verdadero yo, nada. 


-Holden- 

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** Si os interesa más saber los efectos y la construcción de la Metrópolis y la des-humanización del ser humano, recomiendo la película "Metrópolis" de Fritz Lang de 1927 reeditada en 2010 con fragmentos anteriormente censurados. Os dejo aquí el enlace. Disfrutadla! 
***Pongo esto entre comillas porque la revolución racional realmente se la atribuyo a Parménides quien con su mito de la Tortuga y Aquiles creo que deja bastante más clara la idea de un puro racionalismo que como lo hace Descartes 1400 años después. 
**** El Biotz-Begietan es un poema del escritor español Blas de Otero que puedes leer aquí y es un poema extraordinario a la vez que desolador.
*****            Para ser grande, sé entero: nada
tuyo exageres o excluyas.

Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres
en lo mínimo que hagas

Por eso la luna brilla toda
en cada lago, porque alta vive.

Fernando Pessoa

martes, 18 de octubre de 2016

¿Occidente es realmente un paraíso?

Buenas noches para mí.
Tenía pensado escribir sobre mil temas, pero tenía miedo a los prejuicios, y a las críticas destructivas que podrían desencadenar. Esto me ha llevado a pensar en la diversidad que opiniones que existen. A veces tengo la sensación de que en este siglo XXI, en Occidente, ya casi no existe la discriminación, ni el odio. Pero desgraciadamente, es mentira. ¿Qué es lo que me hace pensar eso, y por qué tengo esta visión positiva del mundo? Pues por mi círculo de confianza, y lo que veo quiero ver superficialmente de sociedad. El machismo sigue aquí, puede que no nos traten como las hijas de Eva, origen del mal y las desgracias del mundo directamente. Y puede no nos traten como seres diabólicos, ni que nos quemen por brujas. Pero el machismo permanece en nuestra sociedad, a veces casi que oculto, y lo tenemos tan interiorizado en nuestra mentalidad, que cuesta de detectar, hasta por una mujer (el ser oprimido)

Yo diría que el machismo está totalmente inculcado en la sociedad, alguien puede decir algo totalmente misógino, y que nadie se dé cuenta de que es ofensivo, ya que socialmente está normalizado. Y las feministas que luchamos en contra de esta opresión nos tratan de locas, exageradas, amargadas, etc. Y así fue como nació el término de "feminazi", más que nada.

El racismo. Puede fijarse en que estoy hablando de un contexto contemporáneo de occidente, obviamente, porque en otras naciones, y otras culturas esto cambiaría. El racismo, siendo blancos, pues, es imposible de experimentar. Y cuesta percibir en nuestra sociedad, ya que también creo que es un tema casi invisibilizado. Pero siempre habrán amenazas de muerte a una persona por el simple color se su piel, o sus rasgos(orden biológico)o por su cultura racializada, causado por el etnocentrismo por una parte. 

Por mucho que, en los medios de comunicación, los políticos no todos, y la mayoría de la sociedad muestre una imagen de izquierdas, una sociedad pacífica, y que está en contra de discriminaciones de todo tipo. Siempre habrá un porcentaje de individuos más grande de lo que creemos discriminatorios, e incluso algunos comparten ideología fascista. Nos enseñan una cosa, y la realidad es otra muy distinta. Y por ello, a veces se me olvida que Occidente no es el paraíso, porque aun hay personas ahí a fuera que juzgan, discriminan, y maltratan guiándose por el sexo, el color de piel, la nacionalidad, la orientacón sexual, de la persona, incluso por si es transgénero, hasta por su aspecto físico. Pero: ¿Dónde está ese respeto, con el que nos educaron? Nos enseñaron a que debemos respetarnos unos a los otros, sin importar como son, ni quienes son qué triste tener que decir esto. Sí, también te discriminan por tu aspecto físico, como: gordofobia, sí, existe, no es un unicornio gordo que quiere llamar la atención.

Vivimos en una comunidad en el que siempre encontrara algo para juzgarte.en le que, Gregoria, sí, sigue habiendo gente fascista, no fue una época oscura de la historia, y en el que Donald Trump no es una caricatura. No os sintáis mal por no cumplir el reglamento prefijado por nuestra sociedad tóxica.

Os recomiendo ver estos dos cortos con los que me topé por casualidad. Me impactaron mucho, y creo que consiguen que el espectador empatice claramente con las protagonistas(y concienciar)
El orden del caos- corto contra la violencia de género https://youtu.be/hfGsrMBsX1Q


Mundo al revés: Heterofobia



Os dejo, con paz, y espero que aportéis mucha vuestres seres querides, y no tan querides.


                                                     -Gregoria

PD: no me he olvidado de las guerras que hay en Oriente, ni en les refugiades, ni en las dictaduras...
Vivimos en un mundo muy cruel, muy cruel...